Iom Hakipurim


“El encuentro con uno mismo, con su prójimo y con Dios”


Cuando era un jovenzuelo en años y experiencia, estaba convencido que anidaba en mi el poder mejorar el mundo. Al llegar a la mayoría de edad, tomé conciencia que me gustaría influir favorablemente en la conducta de los habitantes de mi ciudad. Trabajé durante largo tiempo, y debo confesar que no lo logré.
Luego pensé: intentaré influir dentro de mi familia. Finalmente a la vejez me dije: si no puedo influir sobre los demás, por qué no me abocó a mejorarme a mi mismo, pero tampoco eso logré hacer.   

Rabí Jaim Mitzanz


Iom Hakipurim
comienza el 10 de Tishrei. (Vaikrá, Levítico, XXIII: 26-32).
Con la puesta del sol, después de la Seudát Hamafseket (la última comida antes del ayuno), se impone una atmósfera diferente que abarca al hogar y a la comunidad.
Este día marca la culminación de los Aseret Iemei Teshuva (los diez días de arrepentimiento, así se denominan a los días que van desde Rosh Hashaná hasta Iom Kipur).

De todas las festividades judías ninguna reviste un carácter tan particular como Iom Kipur.
La profundidad de su sentido y la austeridad de su celebración hacen de ella una fiesta sin igual. Se dejan de lado todas las ocupaciones y preocupaciones. Veinticinco horas de ayuno absoluto y oficios religiosos absorben todo el día.

El secreto de Iom Kipur radica en que es un reencuentro simultáneo con nosotros mismos, nuestro pueblo y nuestro Dios.
En la mayoría de los Batei Kneset del mundo se ve la misma escena: los hombres con sus Talitot sumidos en la oración y pensamientos profundos.
Si un transeúnte se detiene unos instantes a observar esta escena, podría pensar que todos los presentes son gente arrepentida.
Pero lo que aparenta ser no siempre muestra la realidad.
A menudo nos cubrimos de un envoltorio que a la larga nos va tapando y no nos permite ver quienes somos realmente.
Iom Hakipurim es un día que nos moviliza porque nos invita a quitarnos ese envoltorio. A mirarnos al espejo. A ocuparnos de nosotros.

La Torá nos enseña a no engañar al prójimo.
El Jasid – dice el Rabí Bunam – es alguien que no sólo no engaña al prójimo sino que tampoco se engaña a sí mismo.

En Iom Hakipurim todos estamos obligados aunque sea por una vez en el año, por una noche, por unas horas a ser Jasidim, y a no engañarnos a nosotros mismos.
Iom Hakipurim nos invita a confrontamos con nuestra propia auto imagen, sólo así podemos iniciar el primer paso de una verdadera Teshuva.



Saber
Recuerda: Todo puede cambiar de lo peor a lo mejor y esto puede suceder en un momento. Debes saber que si realmente lo quieres, tendrás la fuerza interior para cambiar lo que necesita cambio. Es necesario saber.

El tiempo
Un ser humano que no tiene para sí mismo una hora al día, no es humano.
Si el hombre no es mañana mejor que hoy, ¿para qué necesita del mañana?”

Aforismos de Rabí Najman de Brazlav


Materiales Educativos On-line

Clickeá en cada uno para abrir

 

Vaada de Contenidos
Aliza Berman, Natalia Kovalsky, Moshe Rozen, Gabriel Volcovich.

Tzevet de Lomdim central
Ana Stern, Pablo Drucker, Natalia Sverlij, Guido Olstein
lomdim@bamah.org

Directora de Lomdim
Pnina Waksman
pninaw@bamah.org

Con el asesoramiento del Merkaz Iehuda Amijai

merkaz@bamah.org